Tormenta
- Malena Tobar
- Mar 22
- 1 min read
¿Has estado en medio de una tormenta fuerte? Después de una tormenta, algunos árboles caen, mientras que otros permanecen en pie. La diferencia no está en qué tan grande sea el árbol, sino en qué tan profundas son sus raíces.
Filipenses 4:6 nos dice: “No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que Él ha hecho.”
La ansiedad es como una tormenta interna. No siempre se ve, pero sacude el corazón. Sin embargo, Dios no nos pide que finjamos no tener miedo; nos invita a llevar todo a Él en oración.
Cuando oramos, no solo hablamos con Dios: Él obra en nosotros. Va afirmando nuestras raíces, dándonos paz y sosteniéndonos aun cuando todo alrededor parece inestable.


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