Nos rendimos a todo menos a…
- Malena Tobar
- May 1, 2025
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El término "rendirse" puede tener connotaciones negativas para algunas personas. La sociedad y la cultura dicen que rendirse es malo, que siempre hay que ganar, conquistar, gobernar. Pero tu relación con Dios no es una relación de competición. Él está a tu favor, no en tu contra. Cuando te rindes a Él, reconoces Su majestad en tu vida. Reconoces que es bueno, poderoso, justo, que está presente y activo. Es el rendirse como un niño pequeño cuando se duerme en los brazos de sus padres, sabiendo que está seguro y es amado.
La entrega se extiende a todo tu ser: corazón, mente, pensamientos, planes, decisiones y emociones. En este acto de la voluntad, concedes a Dios el señorío sobre cada faceta de tu existencia y te sometes a la guía del Espíritu Santo.
Proverbios 3:5-6: «Confía en el Señor de todo corazón, y no te apoyes en tu propia inteligencia; reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus veredas.»


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