
Liderazgo
- Malena Tobar
- Mar 28, 2024
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En Mateo 8:5-13 cuenta la historia de un centurión que se acercó a Jesús para pedir sanidad para su siervo postrado en casa.
Jesús le dijo: iré a sanarlo… El centurión contestó: —Señor, no merezco que entres bajo mi techo… basta con que digas una sola palabra y mi siervo quedará sano. El centurión, bajo autoridad entendía el obedecer y dar órdenes. Jesús le dijo que vaya, se haría como había pedido.
Esta historia del centurión romano nos enseña cuatro cualidades de cómo es un líder.
Muestra amor. El centurión romano amaba a su siervo, algo que no era común de n los días de Jesús, ya que sirvientes eran hasta cierto punto desechables. Pero, este centurión suplica por la vida de su sirviente mostrando su amor y preocupación.
Entiende la autoridad. Sin bien es cierto, en la iglesia somos voluntarios y personas que damos nuestra ayuda desinteresadamente, aprendemos a respetar a los líderes designados en los diferentes ministerio. El centurion expresó: “Porque yo mismo soy un hombre sujeto a órdenes superiores, y además tengo soldados bajo mi autoridad…” presentándose como una persona amable, humilde, y un líder inteligente.
Muestra fe. “Jesus asombrado dijo a quienes lo seguían: Les aseguro que no he encontrado en Israel a nadie que tenga tanta fe.” Esta es una cualidad muy importante para un líder.
Para finalizar, Jesús le dice al líder romano: “¡Ve! Todo se hará tal como creíste.” Este líder romano le ha modelado otra buena cualidad de un líder: la obediencia. Él confió y obedeció.


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